viernes, 16 de octubre de 2009

Google: Un prontuario necesario para acceder a la información


La administración de todos los conocimientos de la humanidad, las inquietudes que generan sus habitantes, lo que escribe el vulgo y las estupideces que se desatan. Pasando además por la mugre inservible, también entran en el acopio de Google.

Una empresa que ya tiene el monopolio de los archivos. Le ha ganado al quien vive y hoy es la que guarda y administra este tesoro. Pero no todo hasta ahí, pues nada saca con guardarlo y hacerlo suyo.

En una sociedad de la información, el acceso a ella es fundamental. Su administración está determinada por la prioridad que el usuario imponga, sus deseos y la necesidad de sus prioridades van quedando como una información más. Ya se sabrá cómo administrarla o bien algún gobierno se interesará por saber que busca el individuo, traducido al interés gubernamental es que necesita el hombre.

Claro, hoy cada vez más el individuo está marcando su importancia, determina y construye poderes que antes le estaban vedado, ya sea por su costo o bien por su accesibilidad. Hoy Google, sin que el usuario se mueva de su escritorio permite que este ser se pasee por este mar de información a un costo de tiempo y nada más.

¿Y nada más?

No, el usuario debe entregar sus antecedentes, sus señales, sus gustos, sus inclinaciones, sus sueños soñados y por soñar, sus pasos perdidos y delatar a sus amigos, parientes, al papá y la mamá. Y en compensación a estos datos una vertiginosa información ante sus ojos.

Bueno, algo tiene que ganar la empresa, nada es gratis.

Lo importante es que el uso de este prontuario se haga en beneficio de todos con el desmedro de uno.

Como consuelo, digo yo.

lunes, 12 de octubre de 2009

Los hechos noticiosos en Internet: Pare, mire, lea y escuche en un dos por tres

Cada periodista está en condiciones de ser un generador de contenidos y abrir oportunidades de trabajo en sitios de Internet.

Hoy, se está en las puertas ante tamaña oferta tecnológica. Ya no se requiere de grandes inversiones para ser una empresa periodística. Hasta hoy un periodista sólo redactaba su noticia y la entregaba al editor. De ahí para adelante los pasos que seguía su trabajo, hasta llegar al lector, era desconocido. Ahí llegaba su labor.

Una nueva realidad tecnológica en las comunicaciones obliga a nuevas habilidades a los trabajadores de las comunicaciones y pone un desafío que no requiere de grandes inversiones para ser una empresa informativa.

Sólo se requiere de un lenguaje con estructura distinta donde el audio y la imagen juegan un papel de vital importancia. Los usuarios de los sitios en Internet han desarrollado formas alternativas en los hechos noticiosos.

La narrativa digital contempla ver, leer y escuchar, de otra forma no se estará informado ni menos se intentará descifrar el hecho. Las nuevas tecnologías han permitido que los hechos noticiosos de más importancia e impacto sean entregados a la opinión pública por un receptor pasivo de contenidos.

Así de esta forma la pasividad se está transformando en una gran actividad de estos nuevos reporteros. Millones de ellos pueden estar en múltiples frentes noticiosos con sus celulares con cámara de video, de fotografía y grabadores en alerta tras un nuevo impacto noticioso.

Repensar los programas de formación de periodistas a las exigencias de Internet es prioridad. La información llega a millones de usuarios en forma instantáneas. Las habilidades que tiene que dominar un periodista es mayor.

La herramienta de la narración es ahora más precisa y locuaz, llena de imágenes y el sonido necesario para el oído y los ojos.

sábado, 3 de octubre de 2009

La Libertad cerrada, a una cuadra de Esperanza


Se negaron a inaugurarla. La estación del metro Libertad quedó en penumbras con su andén trazado, las escaleras que suben y bajan al marasmo; ahí quedaron. La puerta de acceso luce encadenada y los jardines que delimitan su plaza; verdes, muy verdes.

A una cuadra al sur de la Plaza Yungay, en Catedral con Libertad. Una cuadra al oriente de Esperanza, en el centro de Santiago Poniente. Entre antiguas y modernas construcciones yace empecinada la Libertad que no se quiso que fuera tal. En un barrio con vida propia, con historia hecha y por hacerse. Hasta los peruanos han varado en sus casonas en busca del buen recaudo.

Los vecinos del Barrio Yungay, han realizado peticiones al Metro de habilitar la estación Libertad.

La infraestructura se ubica entre las estaciones Cumming y Quinta Normal, y está construida desde el año 2004, pero no se encuentra habilitada.
Cansados de la falta de micros en el sector, los vecinos llegaron hasta la estación, en la esquina de Catedral con Libertad, con gritos y pancartas pidiendo “Libertad, Libertad”.

"Me parece una estupidez que hagan una estación de Metro completa y después no la abran, molestan a los vecinos día y noche durante harto tiempo con la construcción y después no abren la estación, es ridículo", agregó una vecina.

Según señalaron los manifestantes, Metro les aseguró que mantener la estación abierta es poco rentable y esto, además, les implicaría invertir en un nuevo tren.
Pero de acuerdo a lo explicado por el vocero de los pobladores del Barrio Yungay, Alejandro Valenzuela, el estudio en que se basan esos argumentos fue mal aplicado contiene datos falsos.

Cuando la empresa Metro diseñó las estaciones de la continuación la línea 5, tiene que haber encontrado alguna potencialidad en el sector que justificaba la construcción de esta estación. Sin embargo, posteriores cálculos determinaron que sólo hoy moren macetas con arbustos y palmeras como centinelas de la tan ansiada Libertad.

Qué no era viable, qué no se financiaría y todas las demás explicaciones que tiene el mercado, cuando los cálculos son sobrepasados por pesos más.

Y ahí quedó instalada una plaza que casi es plaza. Hoy es casi un monumento a lo que se contempla, pero no se lleva a cabo. Es un casi-casi que nos juega tanto a nuestro favor.

Un decorado demasiado ordenado con sus macetas uniformadas y una reja que impide el disfrute del cobijo o la estulticia presente en las tardes veraniegas. No dio ni para plaza. Ni para ocultar la estación Libertad. Sólo un mal aprovechado espacio que deja descubierto nuestro eterno casi-casi.

Y si en Estados Unidos, dicen que, la Libertad es una estatua; en Chile es una plaza enrejada.

Los zapatos unidos jamás serán vencidos


Atacar con un objeto que pueda provocar hilaridad, ofensa, apremio y escozor al mismo tiempo, pero sin causar la muerte de la víctima y, mucho menos un miserable rasguño; es difícil. Casi imposible. Una bomba, una bala, un garrote, un combo, una pedrada; sí que lo puede hacer, pero la idea es no causar daño físico.

Todos usamos zapatos

Los árabes también y se ufanan de ello. Es más, todo el mundo lo ha empezado a utilizar como un arma certera. Las futuras víctimas agilizan su juego de cinturas. Defensa exclusiva para poder sortear el ataque, que sin duda, nada les salvará. El ataque es tan preciso que, si no da en el blanco es como si lo diera.

Lo importante es que la víctima nunca se encuentre frente a uno de ellos, es el acto, es el lanzamiento el que hiere y ofende. Es conveniente que reciban de lleno el golpe, que sangren y la humillación será menor.

La necesaria historia

Los primeros artefactos conocidos hasta la fecha datan de los años alrededor de 8000 a.C. a 7000 a.C. Sin embargo, los materiales que se utilizan actualmente para su fabricación no suelen durar miles de años. El antropólogo físico Erik Trinkaus cree que ha encontrado pruebas de que el uso comenzó en el período comprendido entre el 40.000 y 26.000 años atrás, basado en el espesor de los huesos de los dedos de los pies.

El rey Eduardo (1272 -1307) fue quien uniformó las medidas.

En la Revolución Francesa no había para ambos pies. Aún no se fabricaban. El derecho era igual al izquierdo. Sin diferencias entre sí. Los pies terminaban domándolos: pasaba a ser uno el derecho y el otro, el izquierdo.

La primera referencia conocida de su manufactura en Inglaterra es de 1642, cuando Thomas Penddlton proyectó 4.000 pares y 600 para el ejército. Los movimientos militares de esta época iniciaron una demanda sustancial de estos artefactos. A mediados del siglo XIX comienzan a aparecer las máquinas para auxiliar en la confección de ellos, pero solamente la máquina de costura pasó a ser más accesible.

En todas las tradiciones y pueblos de la antigüedad este aparato era un símbolo de libertad, a la vez que constituía una demostración de autoridad, de dominio y una garantía de propiedad. Era por esto que los esclavos eran obligados a no usarlos, y también de ahí procede la clásica pose del cazador posando su pie enfundado de él sobre la pieza abatida.

El ataque necesario


Muntazer al-Zaidi, el reportero del canal de televisión Al Bagdadía que lanzó un bombardeo con estos artefactos y gritó "perro" al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha logrado un buen ataque.
De ahí la satisfacción generada por el hecho de que este periodista consiguiera expresar su reprobación por Bush sin más medio que ellos. Los mensajes lo felicitan por su acción y especulan con las posibles medidas a adoptar por el Gobierno iraquí, promovido por Washington.

El ejecutivo está sopesando la adquisición de cristales blindados en las salas de prensa contra estos ataques.

El único bombardeo que ha conseguido provocar hilaridad, ofensa, apremio y escozor en lugar de lágrimas y muerte en la antigua Mesopotamia ha sido con un zapato izquierdo y un derecho.

lunes, 10 de agosto de 2009

Los perros de los desaparecidos


Costó tener en mis manos la primera edición de “Ladridos”. Primero conocí a Jordi Lloret en Sala de Prensa de la universidad Uniacc y a continuación su libro. Leerlo fue reafirmar lo que siempre he sostenido; ellos hablan y no arrastran las palabras hasta hacerlas mínimas.

Fue inevitable, que la lectura de este libro terminara por darle verdad a una experiencia casi común, y que dejó de ladrarme para darle curso a las palabras sin desuso.

En avenida La Feria con Carlos Valdovinos existe una panadería que, cuando niño, era la única del sector. Siempre los más pequeños nos encaminábamos cinco, ocho y más cuadras, en la busca del pan para el desayuno, el almuerzo o las onces; era nuestra responsabilidad familiar. Algunos llevaban sus mascotas que, por obligación, se quedaban fuera.

Una larga fila nos ordenaba en la espera del turno, los panes salían o estaban por salir. Se agotaban rápidamente, se horneaba la tercera, la quinta y la quién sabe cuántas para abastecer a todo un sector que se enfilaba hasta el oportuno momento de llenar la bolsa de género para el pan. Era el año 1962.

En diciembre de 1974, volví a la panadería. Había más en la cuadra, pero ella, la panadería San Joaquín, seguía siendo la única. Esos jóvenes en la fila esperando el pan ya no estaban, eran distintos. Había menos gente que buscara el pan.

Ahora, unos perros acechaban por una pared del costado de la panadería que daba a Carlos Valdovinos. Ahí esperaban ansiosos las tiras de cecinas, quesos, la rebaba que dejaba el disco afilado al trozar embutidos y quesos, más trozos de pan y migas. Las dependientas dejaban caer este apreciable alimento por una bandeja de lata alargada hasta el agujero de salida a la calle para que los perros lograran saciar su hambre.

¿Pero quiénes eran, por qué tantos perros abandonados alrededor de una panadería?

Habían perdido a sus amos. Por la noche, a la hora del desayuno, al almuerzo o la de las onces los habían dejado de ver. Se los arrebataron casi sin darse cuenta o bien, a pesar del ladrido, se quedaron sin la esperanza de defenderlos de esas manos violentas.

Se quedaron tristes y solitarios.

El hambre de días los reúne a otros con igual suerte. Las culpas parecían echadas; sin autoridad para defender a los amos desaparecidos y con sus caras tristes se enfilaron hacia la panadería. El olor del pan recién horneado acariciaba. Sólo querían ese alimento.

viernes, 1 de mayo de 2009

LAS CALLES ESTÁN VIVAS


Claro, así adquieren su nombre. Y a cada instante.

El peatón cotidiano depara en muchas realidades. Todas distintas.

Las características de las calles tienen que ver con su nombre. Están determinadas por lo vivido.

Es para orientarse, pero lo más importante es para ubicarse en ella.

En Santiago de Chile, Maestranza para Portugal, Cintura del Sur para Avenida Matta, Los perros para Carmen y así.

Las calles están vivas. Ellas ahora, en este mismo instante, adquieren otros nombres subterráneos. Son otras las experiencias que empiezan a vivir.

Y no puede ser de otra manera. Todos vivimos en ellas, hacemos lo que debemos y transitamos. Así le damos ese toque particular.

La cuadra del denunciante

Por ejemplo, avenida Matta es distinta en todas sus cuadras. Poco se parece una de la otra. Cada tres se da paso a otro universo. Casi un acuerdo.

En la primera cuadra, bajando del Metro Parque O´higgins, existe una amasandería por la acera sur, entre Viel y San Ignacio. Las ofertas, los precios de su mercadería compiten apenas con todo el decorado del frontis de su negocio cubierto de fotocopias de diarios y revistas chilenas que denuncian el atropello y la corrupción de la policía. Cada día cambia la información en la medida que se suceden nuevos hechos.

Su dueño, tiene más interés en denunciar que vender el pan de cada día.

A la altura de las virtudes humanas

En San Francisco, entre 10 de julio y Copiapó, otro comerciante. Su boliche de barrio hace le diferencia. En una pizarra negra, que no es más que la tapa de la ventana, ahí, día a día, el bolichero escribe mensajes de su puño y letra. Cohelo, Platón, Tagore levantan el ánimo a las caseritas desde muy temprano. Y al otro día, Jesús arremete para hacer pensar que cada día tiene su afán.

Su dueño, entre jamonadas, pimienta y detergentes, vende gramos de algo para el alma.

Y así, cada vez que doblo una esquina, me encuentro con otra calle que también está viva y dirá que quiere cambiar su nombre.

domingo, 18 de enero de 2009

Elcira Muñoz, la muñeca: Las libretas de la meretriz y los anillos de la pordiosera

Todos los días, Elcira Muñoz era la primera de los clientes en llegar hasta las puertas de la oficina principal del Banco Estado en Alameda 1100, para realizar sus depósitos en las seis libretas de ahorro que le pertenecían.

Dos y tres faldones la vestían, un paño en su cabeza dos frazadas acuesta y un bolso armado de bolsas plásticas que apenas asía de un remedo de manilla hecho con cintas de embalaje que en una y cinco vueltas lograban dar volumen a esta improvisada maleta.

Ella, en la ventanilla correspondiente sacaba de sus bolsillos monedas de uno, cinco, diez y cien pesos y que trataba de ordenar sobre sus libretas expuestas a los ojos de la cajera bancaria. Una y otra moneda era de 500. La funcionaria, luego de contestar el saludo de Elcira, procedía a la cuenta de los metales como una acostumbrada actividad diaria frente a un habitual cliente.

Por muy extraña que pareciera esta clienta en los pasillos del banco, los guardias y la mayoría de las cajeras del banco la conocían desde hace tiempo. Es más, para la mayoría de ellos, Elcira era más antigua como clienta que ellos como empleados.

Todas sus monedas ganadas como pordiosera las llevaba cada mañana al banco para depositarlas. Elcira había abierto su primera libreta de ahorro a comienzo de los años 60.

El Santiago de los años 60

El restaurante Il Bosco fue inaugurado el 27 de octubre de 1947, en el local de Alameda de Las Delicias 867. Lo fundaron los hermanos Luis y Arilio Bosco Salzano y Luis Giannimeri. En la misma avenida, casi al frente a la casa Central de la Universidad de Chile, se encontraba la pastelería y salón de té “El Negro bueno”. Fue un café de amanecida. Estos dos locales acogieron a una nutrida actividad intelectual y recreativa de aquellos años.

Muchas prostitutas aparecían por el lugar conformado por estos locales, la Iglesia San Francisco y hacia el frente, la Casa Central de la Universidad de Chile.

Las llamadas “niñas de la noche” esperaban allí, atentas a capturar algún borrachín viniendo de “Il Bosco” o algún noctámbulo recién salido de “El Negro Bueno”. Todo el barrio de París y Londres, a sus espaldas, alternaba viviendas con burdeles y hoteles parejeros que permitían retozar un amor furtivo a sus anchas.

Una mujer llega a la Estación Central

Elcira Muñoz, era una muchacha de 25 años que “patinaba” por el sector en busca de clientes para su oferta de amor tarifado. Era una prostituta que como las demás compañeras del “ambiente” venían del sur de Chile en busca de nuevas formas para ganarse la vida a la que llevaban en sus pueblos o campos sin esperanzas ni acogida. De la Estación Central a la calle, casi un designio natural.

Su cara tersa, llena de polvos faciales, labios rojizos bien contorneados, rimel que lograba acentuar sus pestañas crespas la hacían parecerse a una muñeca. Su aspecto se hizo característico. Sus amigas, sus clientes, los comerciantes del sector y suplementeros le cambiaron su nombre. La empezaron a nombraron la Muñeca.

Las ganancias diarias, que lograba la Muñeca, las tenía que organizar. Sabía que la única manera de hacerse de ahorros para solventar tiempos difíciles era tener una libreta de ahorro. Ella sabía como organizarse.

La ciudad, las amistades y los tiempos le fueron mostrando nuevos formas de vida a la Muñeca. Se llenó de lujos que nunca le habría permitido la miserable vida de su pueblo natal. El gusto por las joyas se transformó en la principal debilidad. Sus dedos se cubrieron de ellos. Los lució peligrosamente. Pero no eran para ahorros, era el derecho a la prestancia y al poder. Ella quería disfrutar. Y los hacía relucir.

Elcira y su amiga Marta

Elcira Muñoz, tenía una amiga. Ella era una mujer de 23 años que también se dedicaba a la búsqueda de “clientes” al frente del restaurante Il Bosco. A veces, aparecían por allí no sólo pidiendo prestado el baño, sino para tomarse algún trago y hacer un comentario necesario. Eso lo hacían tanto en “Il Bosco” como en los locales nocturnos del entorno.

Ellas, el 24 de enero de 1968 no lograron verse durante la noche. Su amiga Marta Irenia Matamala Montecinos entró al baño de Il Bosco.. Los borrachines la reconocieron y cuentan que vestía de zapatos y cartera color lila. Marta volvió a su puesto callejero buscando clientela en la vereda Norte de la Alameda.

Era poco más de las 5:00 de la madrugada, cuando un misterioso hombre la contactó para ser su cliente.

Marta y su cliente atravesaron la Alameda en dirección a la calle Londres hasta el “Hotel Princesa”, una de las principales sedes de amor pasajero que se encontraba en Londres 49.

Había pasado solamente una hora desde que fuera vista por última vez, tan radiante y provocativa en las dependencias de “Il Bosco”.

Marta Matamala fue degollada, en la pieza 2 del hotel, por un enano maldito.

Elcira, la muñeca, ha logrado sobrevivir.

Han pasado 41 años de aquel suceso de muerte, hoy la Muñeca no habla, solo estira su mano derecha para recibir las monedas que los transeúntes le dejan caer.

Sus cinco dedos lucen anillos. Nada se sabe de sus libretas.

No habla, sólo masculla palabras que no se pueden descifrar, pero algo quiere decir.

Ella sigue viviendo. No se sabe si gracias al ahorro, a los anillos que decoran sus dedos, los perros que la circundan o el cobijo que le da las puertas de la iglesia de la Merced, en la comuna de Santiago.

Entre el azar y la destreza: Una cascada que encoleriza por su habilidad

Los juegos de azar en Chile sólo pueden ser autorizados por ley, según lo establece el artículo 60, número 19 de la Constitución Política del Estado. Las entidades que pueden operarlos son los hipódromos, los casinos, la Polla Chilena de Beneficencia y la Lotería de Concepción.

Desde hace un buen tiempo los chilenos nos hemos encontrado con unas máquinas que con un par de monedas nos hace ganar otras cuantas y luego retirase del lugar con la necesidad de volver a jugar.

La Municipalidad de Santiago ha autorizado algunos locales que tienen estas máquinas de habilidad o destreza en espera de un estudio que determine si son de destreza y habilidad. Mientras tanto cada mes los inspectores municipales controlan esta propagación cursando partes porque no cumplen con las normas de juegos de azar y casinos.

Mientras, Carabineros e inspectores municipales no tienen claro cómo actuar y dependen del criterio de los jueces de policía local, que están facultados para multar hasta por 600 mil pesos o requisar las máquinas.

En busca de un entendimiento

Los dueños de locales comerciales de juegos electrónicos, máquinas de azar o tragamonedas y que no pueden funcionar legalmente argumentan que “aquí se sanciona a quienes cometen un ilícito, pero permite el funcionamiento a ciertos grupos e intereses. Primero hay que modificar la ley original para ampliar el margen de autorizaciones y a la vez legislar para custodiar esta actividad. No nos parece que se deba legislar pensando en grandes instituciones como lotería, clubes hípicos, polla y ahora en los nuevos casinos autorizados en las regiones. No es correcto prohibir la libre competencia”.

Cuando estas máquinas de juegos electrónicos eran catalogadas como tragamonedas la policía requisó la mayoría de ellas. Hoy frente a los informes de Investigaciones y la Dirección de Investigaciones Tecnológica y Científica de la Universidad Católica de Chile (Dictus) la labor policial ha jugado un papel secundario.

Al hacer un recorrido por Santiago, queda en evidencia que las máquinas siguen funcionando como siempre. Eso sí, llama la atención que en la mayoría de los establecimientos que fueron visitados, los comerciantes reconocen haber sido multados. El motivo radica en que algunas máquinas no están incorporadas en su giro comercial. Curiosamente, dicen que hay otras, las llamadas cascadas, que sí están autorizadas por el municipio.


El informe Pin Ball y Cascadas


El Dictus dice en su informe “que existe un margen amplio para la práctica de la habilidad por parte del jugador, tales como buena visión, capacidad de análisis, reflejo y motricidad fina, que le permiten, primero, decidir sobre la conveniencia o no de jugar en la máquina, segundo, puede mejorar las posibilidades de jugar en esta máquina por tal motivo y a juicio de ésta, la máquina de entretenimiento de marca Cascada es catalogada del tipo determinista de habilidad predominantemente”.
El departamento jurídico de la municipalidad de Santiago emitió un oficio ordinario el 22 de junio de 2005 que informa sobre el funcionamiento de estas máquinas atendiendo al informe de Investigaciones y del Dictus. La ordenanza 102 de la municipalidad de Santiago permitió el funcionamiento de las dos máquinas consideradas como de “habilidad y destreza”, siempre que tuvieran previamente un giro principal y así ampliarse a la explotación de estas maquinas.

La engorrosa falta de destreza

Sin embargo, una circular de la municipalidad emitida en mayo de 2007, el concejo municipal comunica que no se dará patente para las máquinas catalogadas por el Dictus como de habilidad y destreza “sino cuentan con un peritaje nuevo de Investigaciones que diga que irrefutablemente –es decir, que resista cualquier análisis posterior- las máquinas que deciden explotar sean de habilidad y destreza”. De esta forma la municipalidad de Santiago no hace diferencias entre tragamonedas y las máquinas de habilidad y destreza. Todo vuelve al punto inicial.

Según fuentes de Investigaciones de Chile, que no quisieron identificarse dicen “que la Superintendencia de casinos ni nosotros podemos, ni estamos en condiciones de entregar un informe que acredite irrefutablemente que esas máquinas son de habilidad y destreza”.

Los resquicios legales a la hora de los obstáculos municipales


En San Diego con Eleuterio Ramírez, se encuentra el negocio de Rodrigo Tapia Huerta, lleva un año tratando de legalizar su negocio con las máquinas cascadas y pinball. Hasta la fecha ha sido imposible hacerlo puesto que los inspectores le exigen cada vez distintas obligaciones, pero no le clausuran el local y cada visita de los inspectores es un parte de $ 100.000.

Rodrigo Tapia se las arregla como otros lo están haciendo para seguir viviendo, “Todas las exigencias que hace la municipalidad no son claras, son engorrosas, por decir lo mínimo. Y como uno tiene que vivir me las tuve que arreglar a la chilena, amplié mi giro de confitería a arreglo de máquinas de juegos electrónicos, así hago reparaciones mecánicas y demostraciones en directo a mis clientes y eso pasa bien a los ojos municipales. Deben regular y no sancionar. Si usted sabe algo básico de electrónica se dará cuenta que son sólo juguetes y no máquinas tragamonedas como se les denomina”.

Parece ser un juguete, pero hace daño.

Fuentes:
Municipalidad de Santiago
Dictus
PDI
Emol.com